jueves, 10 de enero de 2013

Sobre el Deseo, Placer y Deleite




SOBRE EL DESEO,  PLACER Y  DELEITE

En estos días he sentido la curiosidad de averiguar más sobre el deleite y el deseo, me preguntaba si el deseo es algo inherente a la mente. ¿Por qué se produce? ¿somos capaces de parar de desear?

El ser humano busca la satisfacción por naturaleza

Por lo que he podido averiguar, el anhelo fundamental en la vida del ser humano, o lo que lo mueve continuamente, es una exigencia e impulso por hallar placer y deleite.

Hasta aquí todo es perfecto, el ser humano se mueve en busca de su satisfacción.
El problema surge cuando aquello que nos proporciona placer (un paisaje, una persona, un objeto, una situación…)  se convierte en un recuerdo.
Es entonces, cuando este recuerdo “pide” una mayor continuidad de placer. Queremos repetirlo, y es cuando el placer empieza a nublar nuestra mente y crea unos valores irreales.

Por lo tanto, teniendo en cuenta que la vida es tan sólo placer y si eso es lo que uno desea, con él vienen de la mano la desdicha, la confusión y las desilusiones, lo que hace que se produzca la infelicidad.

Por eso lo importante es comprender cuál es la naturaleza del placer y no tratar de luchar ni librarse de él, ya que no consiste en volvernos insensibles. Y todo el mundo sabe que, a todo lo que te resistes, persiste.

La fábrica de deseos, cómo se genera un deseo.

Los deseos surgen de la percepción sensorial. Es decir, entran en juego la vista, el tacto… y de ahí surgen unas sensaciones. Una vez obtenidas estas sensaciones, el pensamiento las utiliza para crear el deseo, tanto de poseer, como de no poseer.

Krishnamurti utiliza como ejemplo para explicar esto la obtención de un coche. 

El proceso de desear sería el siguiente:  
Primero utilizas la vista, ves ese coche que te llama la atención, te gusta el color, la línea, sus equipamientos…
Después viene el contacto, caminas a su alrededor, miras el motor, te sientas en él… Esto genera una sensación, imaginas cómo te sientes al estar sentado en él conduciéndolo, sientes una sensación de poder…
Y finalmente llega el deseo de poseerlo, con el consiguiente conflicto.

Aparición del conflicto

¿Por qué surge el conflicto entonces?. Surge porque aparecen dos sentimientos contradictorios. De repente nos encontramos con sufrimiento y alegría al mismo tiempo, y uno quiere retener el placer y por otro lado descartar el dolor.
Ante esta contradicción la mente trata de liberarse del deseo y comienza la lucha mental.

¿Qué hacer ante esto? ¡Ya no lo puedes olvidar! Ya has generado un deseo y te está dando vueltas todo el tiempo en la cabeza. Quieres ese coche, pero tal vez no te lo puedes permitir en este momento, o ya tienes otro, o no lo necesitas realmente.

Solución

Para ello Krishnamurti dice que antes de que le demos poder al deseo, debemos aprender a ver, a mirar sin permitir que el pensamiento asuma el mando y convierta la sensación en deseo. Se trata de mirar sin hacer caso al parloteo de la mente más de la cuenta. Si aprendemos a mirar sin juzgar, evaluar, ni condenar, encontraremos que el deseo no echa más raíces.
Parece que la solución se reduce a una frase corta: no juzgar, no condenar… pero a la hora de la práctica requiere de mucha atención y voluntad.

Espero que os haya servido para algo. A partir de ahora ya sabéis, estad especialmente alerta ante algo que os llame mucho la atención… porque podríais querer poseerlo después J

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