En el camino de la vida nos encontramos sin poder evitarlo, con momentos en los que nos toca despedirnos de personas, situaciones, cosas materiales, vínculos… tal vez tengamos que decir adios a un sueño, una esperanza o ilusión...
Esta despedida que tiene lugar, arrastra como consecuencia a un cambio, que a veces puede ser incómodo, no deseado, doloroso. Puede ser un cambio de nuestra percepción de las cosas, de vida, de hábitos, de valores…cambiar, cambiar, cambiar…
En este caso, hablo de mí. Hace unos cuantos días hice un descubrimiento de una parte “muy mía” y de la que veo que es necesario que me despida, así que podría decirse que llevo unos días de duelo.
Y aunque estoy de acuerdo con despedirme de esta parte, reconozco que amoldarme a mi nueva situación me cuesta. Y mucho. Observo que tengo un montón de emociones desatadas que me impiden pensar con claridad. ¿Qué es lo que siento realmente? ¿es dolor?, ¿ausencia?, ¿desconcierto?
Despedirse de lo que sea, requiere de un tiempo de convertir todas las emociones y esa sensación de vacío en acciones, para darse una cuenta de que tiene que continuar.
En este caso, no tengo duda. Sí, continúo hacia delante. Sin esa parte mía, sin lo que significaba.
No me olvido de agradecerle tampoco que me ayudara a sobrevivir hasta el momento actual, pero ya no la necesito. He dado un nuevo paso hacia delante en mi desarrollo personal y continúo en este aprendizaje evolutivo que es el de dejar ir, dejar marchar aquello que antes me resultaba útil pero ya no, es momento de soltar aquello que me hace daño, que es muy a mi pesar, una parte todavía infantil.
Cada momento muere, para darle vida al que sigue. Y soportar la frustrada decepción de creer que las cosas son eternas, requiere de la fortaleza que da la madurez. A veces se me olvida el carácter impermanente de todo.
Cada día me enfrento a un nuevo desafío, a un nuevo aprendizaje. Y así, como hay muchas partes de mí misma que me cuesta aceptar y trato de mejorar, esta faceta de estar en continuo crecimiento poniéndome delante de lo que me da miedo, me encanta.
Me queda agradecer a aquellas personas o situaciones que me ayudan a darme cuenta de mis aspectos a mejorar. Sin ellos mi evolución sería más lenta.
Namasté

Como cada día tengo menos certezas no sabría decirte..pero supongo que si te sientes crecer y te sientes contenta, no vamos por mal camino. ¡Que tengas un buen viaje, Debla!
ResponderEliminarMuchas gracias Learner, te animo a mirar las cosas con amor, ya verás como la perspectiva cambia :)
EliminarQue envidia das. Se me ocurre que al final el coraje y la valentía van a ser también genéticos pero la decisión de avanzar siempre es propia e individual. Me ha gustado particularmente la idea de afrontar los miedos para crecer..eso hay que desarrollarlo..podrías hasta crear un deporte..ya me pasas las reglas y las instrucciones.jejeje..aunque estoy pensando que realmente ya lo haces a diario...gracias por el ejemplo, rubia..Que vaya bien.
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